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Artes y oficios



Tejido

Se tiene noticia de unos pocos fragmentos de tela blanca de algodón procedentes de Tenám en el oriente de Chiapas. Se han recuperado numerosas piezas de tela carbonizada procedentes del Pozo de los Sacrificios de Chichén Itzá, en las cuales se distinguen muchos tejidos diferentes y complicados que datan de los últimos tiempos de la Época Postclásica. Los mayas modernos de las tierras altas de Guatemala poseen un riquísimo arte de tejer que se derivan directamente de sus antepasados anteriores a ala conquista. Los mayas lacandones de los bosques del oriente de Chiapas practican todavía el hilado y el tejido a mano, oficios que desaparecieron del norte de Yucatán durante la última o las dos últimas generaciones.
En los antiguos tiempos se usaban como artículos de comercio ciertos materiales de algodón tejidos a mano llamados patíes, de largo y ancho finos, los cuales se convirtieron después de la conquista, con el nombre de mantas, en la forma principal de tributo que se obligaba a pagar a los indios. El trabajo de hilar y tejer estaba a cargo de las mujeres; ellas recogían el algodón y lo convertían en hilo empleado como huso una vara delgada con punta, de unos 25 centímetros de largo, que lleva cerca del extremo inferior un peso formado por un disco de barro. Este disco o contrapeso de la rucca, es lo único que ha sobrevivido de los instrumentos de hilar y tejer de los antiguos mayas.

Pintura

La pintura es entre los mayas, una de las bellas artes que llegó a tener un alto grado de excelencia. Se usaba en la decoración de las paredes, en la decoración de la cerámica y para ilustrar los códices. La pintura más antigua que se conoce en el área maya es el fresco de la estructura B-XIII de Uaxactún, escavada por la Institución Carnegie de Washington en 1937. En los muros interiores de Palenque se encuentran pintadas algunas inscripciones jeroglíficas. Las paredes del adoratorio de la estructura 33 de Yaxchillán también presentan huellas de espirales y figuras pintadas en rojo y azul.
Algunas de las mejores pinturas de Época Clásica as se encuentran en cajetes policromos del Período Moderno, que se han encontrado en Uaxactún, Holmul y en la región de Chamá, a lo largo del curso superior del río Chixoy. El más bello se encontró en la tumba forrada de piedra en la estructura A-I de Uaxactún, que debe haber sido la sepultura de un personaje del más alto rango, a juzgar por la magnificencia de los objetos funerarios.
Un famoso vaso del valle superior del río Chixoy en Guatemala, aparece con su dibujo desarrollado. Los colores son negro, rojo y pardo sobre un fondo rosa. Un vaso muy parecido, procedente de Nebaj, está hecho casi con igual perfección. Contiene cinco figuras humanas, cinco cuadros de jeroglíficos y una columna de cuatro jeroglíficos grandes atrás del dibujo. Dos de las figuras están sentadas en un estrado, y la del sacerdote ocupa la posición central del tablero. Un tercer vaso, de Ratinlinxul, en la misma región, presenta a un sacerdote, al que llevan en lo que parecen ser unas andas en forma de cesta suspendida de unos de los palos que llevan sobre los hombros dos conductores. Un perro se estira en postura realista debajo de las andas. Siguen cinco sirvientes: el primero lleva un trono con cojines de piel de jaguar, los tres siguientes los soportes de las andas para sostenerlas mientras descansan los cargadores, y el último sujeta en la mano izquierda lo que puede ser una tela plegada.

Labor del metal

Los únicos objetos de metal, procedentes de un centro de la época Clásica, encontrados bajo condiciones arqueológicas, es un par de piernas pertenecientes a una figurilla hueca hecha de una aleación de oro y cobre, la cual fue encontrada en Copán. En la Época Postclásica los objetos de metal siguen siendo escasos. La mayor parte de los que han sido recogidos hasta la fecha fueron dragados del Pozo de los Sacrificios, aunque algunas veces se han encontrado en otros lugares cascabeles de cobre. Es evidente que la mayoría de los objetos de cobre y oro llegaron a Chichén Itzá como efectos de comercio. Al análisis químico ha demostrado que llegaron desde puntos tan al sur como Colombia, Panamá, Honduras, Guatemala, y desde lugares tan al poniente y norte como los estados de Chiapas, Oxaca y el Valle de México y además, que los objetos de cobre que sostiene a si mismo estaño y arsénico vinieron de Oxaca y el Valle de México, mientras que los que contienen estaño únicamente son los de Honduras, y el cobre más puro de todos vino de Guatemala y Chiapas.

Mosaicos

Pocos mosaicos han quedado, tanto de la Época clásica como de la Postclásica. En Piedras Negras y en Kaminal-Juyú se han encontrado espejos hechos de pedazos bien ajustados de pirita pegada a superficies de madera o piedra. Ejemplos de mosaicos de turquesa de la Época Postclásica, son cuatro discos encontrados ocultos en escondites ceremoniales de Chichén Itzá. Estos no fueron hechos en Yucatán, donde no se encuentran depósitos de turquesa, sino que los llevaron del centro de México, donde esta técnica se practicó desde el siglo XIV hasta el XVI.

Escultura de piedra

Las esculturas de piedra más antiguas del territorio maya, son el grupo de monolitos de Uxactún en el norte y centro del Petén, que datan de siglo IV de la era cristiana. Las figuras humanas de estos monolitos aparecen siempre en la misma posición, con la cabeza, piernas y pies de perfil, con el torso y los brazos de frente y los pies uno tras otro. Esta es la primera posición de la figura humana en el área maya. Se la encuentra exclusivamente en Uaxactún y parece haber caído en desuso allí mismo antes del final de Baktún 8(435). A Uaxactún le corresponde el mérito de haber esculpido por primera vez la figura humana mirando enteramente de frente, lo cual se tiene el ejemplo más antiguo en la estela 26 de Uaxactún. Este monolito fue descubierto bajo el piso del Adoratorio II en uno de los pisos más antiguos de la Estructura A-V.
La figura humana vista por completo de frente se encuentra únicamente en Toniná, Copán, Quiriguá, Piedras Negras, Palenque, Yaxchillán, Naachtún y Seibal.
Esta postura alcanzó su mayor grado de perfección en Copán y Quiriguá, mientras que la figura sentada con las piernas cruzadas y enteramente de frente tuvo su mejor expresión en Piedras Negras. La representación de frente de la figura humana de pie fue ejecutada brillantemente tanto en Copán como en Quiraguá, aunque las figuras de esta última tal vez están más de acuerdo con nuestro gusto moderno, porque son más moderadas, debido a la mayor dificultad técnica para manejar la primera arenisca de Quiriguá.

Modelado en arcilla

La costumbre de hacer figuras de barro se remonta a una época muy antigua en el arte mesoamericano. Cabezas de esta clase se han encontrado en cantidades considerables en cementerios prehistóricos debajo de un depósito de lava en San Ángel y Tailpán, en las afueras de la ciudad de México, procedentes del primer milenio a.C.; y cabezas parecidas se han encontrado en los niveles inferiores, que revelan ocupación humana en Uaxactún. Las cabezas de Uaxactún son bastante toscas; los ojos consisten apenas en agujeros hechos en unas depresiones en forma de almendra; las cejas, aparecen tan solo como líneas superficiales, y la nariz, boca y labios están modelados torpemente. Junto con estas antiquísimas cabezas que se remontan por lo menos al siglo II ó I a.C., se encontraron algunos torsos de tipo tosco y forma grosera.

Cerámica. Las vasijas de barro: el mejor índice de continuidad cultural

De todos los restos imperecederos que el hombre ha dejado tras de sí de sus anteriores culturas, es la cerámica la que ofrece la medida más exacta de su progreso y es además el mejor índice de continuidad de la cultura. El hacimiento de tiestos que se acumulan en los sitios habitados antiguamente por el hombre, se puede analizar siguiendo la técnica usada por los geólogos al estudiar los períodos geológicos sucesivos por los que ha pasado la Tierra, o sea la secuencia estratigráfica, el principio general de que aquello que aconteció primero, lo que fue hecho primero, fue depositado primero y, por consiguiente, debe encontrarse en el fondo. De esta manera, en torno a los asientos de los pueblos fabricantes de vasijas de barro se acumularon gradualmente depósitos de tiestos, trastos rotos mezclados con otros despojos. Como estos depósitos se encuentran casi invariablemente expuestos a la intemperie, los productos de materia orgánica han desaparecido por completo. Con excepción de los depósitos muy abrigados, en climas demasiado secos, se han podido encontrar únicamente objetos indestructibles como la piedra, conchas, hueso y, lo que es más importante para la historia cronológica, los tiestos de barro. Estos basureros están situados siempre cerca de los grupos habitados y algunas veces llegaron a formar capas profundas de varios metros de espesor. Un corte longitudinal de uno de esos depósitos revela una historia fiel de la cerámica de la población cerca de la cual se fue acumulando. Estos depósitos de fragmentos de vasijas de barro presentan secuencias estratigráficas relativas muy fidedignas, pero no proporcionan por sí solas una cronología absoluta.