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Conocimientos astronómicos



El año solar

Los mayas tenían un año civil fijo de sólo 365 días de duración con que medir un fenómeno astronómico que, según la ciencia moderna, requiere 365,2422 días para efectuarse. Los sacerdotes mayas comprendieron esta discrepancia entre su año civil y el año trópico verdadero, y por medio de la Serie Secundaria atendieron al error acumulado. La fórmula de corrección calendárica concebida por los antiguos sacerdotes astrónomos de Copán, en los siglos VI o VII de la era cristiana, era ligeramente más exacta que nuestra propia corrección gregoriana del año bisiesto, que no se introdujo hasta 1582.

La luna
Los mayas también habían hecho notables adelantos en el cálculo de la duración de la lunación. Según las observaciones perfeccionadas de los astrónomos modernos, este período se compone de 29,53058 + días. ¿Cómo pudieron los antiguos sacerdotes mayas, careciendo de fracciones en su aritmética, medir una fracción tan compleja como 53,059/100 + de un día?.
Consiguieron hacerlo de la misma manera que mantenemos nuestro propio calendario de acuerdo con nuestro año verdadero mediante nuestra corrección del año bisiesto. Contamos primero tres años de 365 días cada uno, seguido por un cuarto que tiene 366 días de duración. Los siglos divisibles por cuatrocientos son años bisiestos, los otros no lo son.

Observatorios astronómicos

¿Cómo alcanzaron los antiguos mayas tan alto grado de exactitud astronómica si carecían de los instrumentos de que dependen los astrónomos modernos?. Los templos mayas son lo suficientemente elevados como obtener visuales claras desde su cúspide hasta puntos lejanos del horizonte. Dentro de una cámara del templo en la cima de la pirámide colocaban un par de palos cruzados y desde este punto fijo de observación anotaban el lugar donde salía y se ponía el sol, la luna o los planetas, tomando como referencia algún detalle natural en el horizonte. Cuando el cuerpo celeste se levantaba o se ponía detrás del mismo punto del horizonte por segunda vez, había hecho una revolución sinódica completa. Aunque los tres códigos mayas conocidos no contienen representaciones de tales observatorios, en los códices mexicanos sí se encuentran dibujos de los mismos.